Política

El líder del PP juega la carta de la economía y la gestión para tratar de ganarse al PNV

Feijóo defiende en genérico la autonomía sin arriesgar ni rectificar los recursos al Tribunal Constitucional
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, a su llegada al desayuno informativo en Bilbao / Miguel Acera

El presidente del PP no ha llegado a Euskadi con una propuesta arriesgada en materia de autogobierno, ni con una rectificación expresa sobre los recursos que ha interpuesto su partido en el Tribunal Constitucional contra varias transferencias vascas. Tampoco ve con buenos ojos una reforma del Estatuto de Gernika. De su boca salió una defensa genérica del Estatuto y la foralidad, y Alberto Núñez Feijóo dio la sensación de fiarlo todo a otra carta: la promoción de la actividad económica. El expresidente de la Xunta de Galicia se centró en presentarse como un gestor, en la defensa de la empresa y los emprendedores, donde cree que puede tener una coincidencia mayor con los jeltzales o, al menos, trató de proyectar que existe una contradicción entre el programa del PNV y el que defiende el PSOE. No en vano, la otra parte de su visita tenía como objetivo visitar la Bienal de Máquina Herramienta del BEC de Barakaldo. Además, en los desayunos de Nueva Economía Fórum suele congregarse una representación nutrida del mundo económico, como ocurrió este miércoles, y Feijóo trató de generar un clima favorable a su propuesta y en contra de Pedro Sánchez y el exceso de regulación que, a su juicio, existe en el Estado.

“Yo conozco esta tierra. Vamos a cumplir el centenario del centro gallego en Bilbao, he visto cómo los gallegos se han hecho vascos sin perder para nada su identidad gallega. He trabajado con Iñaki Azkuna cuando era consejero vasco de Sanidad, y después también con el lehendakari Urkullu. El resultado de esta experiencia me ha hecho ser consciente de los desafíos de Euskadi, que en un alto porcentaje coinciden con los desafíos del norte de España”, dijo, para señalar el envejecimiento, el coste de los servicios, y la necesidad de infraestructuras.

A continuación, cuestionó que se pueda mantener el liderazgo industrial vasco con el “ataque a la iniciativa empresarial desde el Gobierno de España, el absentismo y conflictividad” en Euskadi, o la presión fiscal. Apostó también por reducir la burocracia eliminando al menos cien leyes y, por cada ley o decreto aprobado, eliminará otros tres. Además, contrapuso la “gestión” del PP a la situación de bloqueo en el Estado español, donde Sánchez no ha presentado sus Presupuestos. 

En clave de modelo territorial, dijo que “España debe reconocer la autonomía vasca”, y que “el respeto a la Constitución no puede ser menor al respeto que la propia Constitución reconoce a los territorios forales”. Por otro lado, apeló al electorado de orden diciendo que no se puede normalizar la situación en la Universidad del País Vasco, en relación a los sabotajes; pidió actuar con “firmeza” contra las actitudes violentas; situó también entre sus retos la seguridad, y repitió la consigna más reciente del PP: una cuestión es la gente “necesitada”, y otra muy distinta es la “aprovechada”, un discurso con el que vuelve a alimentar el fraude en las ayudas. En una jornada en la que buscó guiños en el plano simbólico o estético con el PNV, llegó a citar a Josu Jon Imaz, y dijo que “el amor a lo propio no nos ha de llevar a construir el futuro contra nadie”.

04/03/2026