Un Clásico siempre alberga de por sí grandes componentes de emotividad y tensión. Pero este que se avecina llega con otro elemento que eleva aún más la temperatura, el clima arbitral. La novena jornada de LaLiga ha dejado dos victorias contundentes de Barcelona y Real Madrid, pero también una sucesión de reproches que amenaza con condicionar el ambiente del duelo que se disputará el próximo domingo en el Camp Nou.
Manuel Pellegrini acabó sumamente indignado tras el 2-5 del Betis ante el conjunto azulgrana; Luis García Plaza hizo lo propio después de que el Sevilla cayera por 4-1 en el Santiago Bernabéu. Los dos entrenadores señalaron decisiones que, a su juicio, alteraron el desarrollo de sus partidos. Sus declaraciones desplazaron el foco del juego hacia una discusión que se ha convertido en una constante en LaLiga.
En La Cartuja, Pellegrini no escondió su malestar con Ricardo de Burgos Bengoetxea. “Me pareció una actuación lamentable, sin criterio futbolístico. Tuvo incidencia en jugadas decisivas que decidieron el partido”, criticó el técnico bético, que consideró que varias decisiones perjudicaron a su equipo. El Betis había llegado a celebrar el gol que suponía el 2-2, pero el VAR lo anuló por una mano previa de Cucho Hernández. Pellegrini cuestionó que se castigara una acción que, según su interpretación, había sido casual y se había producido lejos de la jugada del gol.
Su enfado se extendió a una acción del tanto de Gabriel Jesús (que significó el 1-3) y, sobre todo, a la expulsión de Facundo Bernal después de un enfrentamiento con Lamine Yamal, a quien propinó un cabezazo. El entrenador verdiblanco entendió que el futbolista del Barça había provocado a su jugador y reprochó al colegiado que sancionara a uno de los implicados sin aplicar, a su juicio, el mismo criterio al otro. “Lamine Yamal lo provoca, le pega un buen empujón, y Facundo responde, por supuesto”, explicó. Pellegrini defendió que el árbitro debería haber llamado a los dos futbolistas y haber resuelto el incidente con sendas amonestaciones.
“Es una sensación de impotencia, sin duda. El 2-5 no refleja lo que fue el partido, también por las incidencias que hubo”, resumió. El Barça conservó así su pleno de victorias, pero el debate posterior se focalizó en las decisiones de De Burgos. La comparecencia de Pellegrini preparó de algún modo el terreno para lo que ocurriría al día siguiente en Madrid.
Lamine Yamal, tendido sobre el césped de La Cartuja.
Tras las protestas del Betis, las del Sevilla
En el Bernabéu, la protesta tuvo un protagonista concreto: Arda Güler. Con el marcador todavía con el empate a cero instalado, el centrocampista del Real Madrid protagonizó una acción sobre Peque que los sevillistas interpretaron como una agresión y por la que reclamaron la tarjeta roja. Peque iba agarrando a Güler, cuando este lanzó un codazo a su rival. Mateo Busquets Ferrer no expulsó al turco y el VAR no le llamó para revisar la jugada. Ocho minutos después, Güler abría el marcador. El Sevilla se marchó convencido de que aquella decisión había cambiado el encuentro.
Luis García Plaza fue contundente. “Nos han privado de jugar otro partido”, denunció. El entrenador sevillista reconoció que el Madrid había merecido la victoria en igualdad numérica, pero insistió en que su equipo debería haber disputado buena parte del encuentro con un jugador más. “Peque en el descanso nos ha dicho que le ha pegado. Y la veo y es roja, ya está”, afirmó. También reclamó una falta previa sobre Robbie Ure en una de las acciones que acabaron en gol madridista.
Su crítica se dirigió especialmente a la sala de videoarbitraje. “No sé por qué no le llaman del VAR. A lo mejor para que no lleguen a nueve puntos al Clásico. Es una jugada de VAR 100% muy clara, estamos indignados”, protestó. Juan Iglesias tampoco se mordió la lengua ante los micrófonos de Movistar: “Sabíamos a lo que veníamos aquí, cómo iba a ser todo”.
“Los que más se quejan son los que menos se tienen que quejar”
El técnico también reclamó que el debate no quedara reducido a una protesta del club sevillista. “Espero que así lo tituléis todos, no solo la web del Sevilla”, dijo ante los medios. Y amplió su crítica al discurso de las grandes potencias: “Los que más se quejan son los que menos se tienen que quejar”, afirmó, aludiendo al Real Madrid, al Barcelona y al Atlético de Madrid. Su intervención convirtió una jugada discutida en una denuncia más amplia sobre la percepción de desigualdad que existe en el arbitraje de LaLiga.
Asimismo, también se cuestionó a Movistar por no aportar imágenes nítidas de las jugadas por las que protestaron durante la retransmisión. Cuando Movistar colgó el gol de Kylian Mbappé que significó el 0-2, la cadena publicó en redes sociales: “Golazo de poesía pura de Mbappé contra el Sevilla. Tendrían que colgarlo en el Louvre”. A lo que desde la cuenta del Sevilla se respondió: “Con el Prado tan cerca os vais al que es famoso por los robos…”.
Pero no fue la única respuesta. Movistar publicó casi tres horas después del partido las imágenes de la posible falta de Ibrahima Konaté sobre un jugador sevillista. El club hispalense dijo entonces: “Vaya… ¡Más de tres horas después! Habéis sido más rápidos en X que en la retransmisión”.
Jose Mourinho, por su parte, rechazó que hubiera motivos suficientes para sostener la acusación. El entrenador del Real Madrid aseguró que había intentado revisar las imágenes sin encontrar una prueba evidente de lo que denunciaba el Sevilla. “Os digo con honestidad que si un día pasa algo que yo creo que nos ha beneficiado no tendré problema en salir y en decirlo”, afirmó. Es más, el portugués añadió que consideraba más probable que su equipo sufriera decisiones contrarias en otras ocasiones. Y es que su campaña contra los árbitros viene de semanas atrás.
El Bernabéu apunta a Tebas
De hecho, antes del encuentro contra el Sevilla, en uno de los fondos del Bernabéu se pudo leer un mensaje explícito: “No es fútbol, son Tebas y Negreira”. Las palabras “Tebas” y “Negreira” aparecieron destacadas con los colores del Barcelona. Durante el partido también se escucharon cánticos como “Tebas, vete ya”, “Javier Tebas, dimisión” y “Corrupción en la Federación”.
Esta protesta sucedió después de una semana de enfrentamiento entre el Real Madrid y el máximo responsable de LaLiga. Tebas había comparado las estrategias comunicativas del club blanco con mecanismos de propaganda utilizados por el régimen nazi, aclarando que se refería a esas técnicas y no a la ideología ni a la afición madridista. El club respondió reclamando su dimisión y calificando sus palabras de “intolerables y extraordinariamente graves”. La pancarta del Bernabéu trasladó esa disputa a la grada y volvió a poner el caso Negreira en el centro del debate. “Señalar, desacreditar y alimentar esa hostilidad es una enorme irresponsabilidad”, denunció Tebas.
De este modo, el arbitraje sigue monopolizando las mesas de debates, con los clubes más poderosos en el centro de las críticas y sus rivales reclamando explicaciones y también justicia. Y el calendario brinda ahora un escenario de máxima exposición. Barcelona y Real Madrid se verán el domingo con el conjunto azulgrana al frente de la clasificación y el equipo blanco a cinco puntos de distancia, obligado a recortar diferencias. El clima arbitral calienta el Clásico.