El alumnado vasco con necesidades educativas especiales casi se ha duplicado la última década. La escuela vasca ha recuperado el nivel académico previo a la pandemia, pero se enfrenta al contexto más complejo desde la Transición con menos alumnos, más diversos y mayores necesidades a muchos niveles. No obstante, el aumento del gasto público (5,4% del PIB frente al 4,9% en el Estado) y el refuerzo de becas, comedores y transporte escolar contribuyen a tejer la red de seguridad para contrarrestar mochilas familiares cada vez más desfavorecidas fruto de procesos migratorios en busca de un futuro mejor para los hijos e hijas. Pero en el caso de Euskadi se cumple la premisa que cualquier sistema educativo desarrollado debería cumplir: no dejar a nadie atrás. La tasa de abandono temprano se situó en 2024 en el 5%, frente al 13% en el estado y el 9,3% en la Unión Europea. En 2025 el fracaso escolar bajó al 3,6%, una de las cifras más bajas de Europa. Se trata de un indicador positivo que refleja la capacidad de retención del sistema, en parte, por el papel que desempeña la Formación Profesional.
Esta es la radiografía que deja tras de sí el Diagnóstico del Sistema Educativo Vasco 2025, que ha presentado la consejera de Educación, Begoña Pedrosa, en una comparecencia a petición propia en el Parlamento Vasco, acompañada de la directora del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (ISEI-IVEI), Junkal Gutiérrez. Pedrosa ha subrayado que el análisis de los resultados del alumnado no se concibe como un ejercicio de autocomplacencia, sino como una herramienta de mejora continua: “El Diagnóstico 2025 refleja avances en un contexto más complejo que hace una década. Es una base sólida, pero también una llamada a seguir trabajando con rigor y autoexigencia”. En este sentido, ha señalado que la evaluación periódica “forma parte de nuestra responsabilidad pública: analizar con honestidad, reforzar lo que funciona y actuar allí donde persisten dificultades. El objetivo no es solo mantener buenos indicadores, sino garantizar que todo el alumnado, sin excepción, pueda desarrollar al máximo sus capacidades”.
RADIOGRAFÍA 2025
En una larga exposición, la titular de Educación ha ido desgranando uno a uno los distintos indicadores del sistema bienal de evaluación del sistema educativo vasco en torno a tres categorías: contexto, recursos y resultado. Están alineadas con los marcos europeos y con la Estrategia Integral para la Mejora de Resultados 2024-2028. Este sistema permite identificar fortalezas y, sobre todo, detectar áreas donde es necesario intensificar el esfuerzo. Los datos expuestos muestran una evolución positiva, con mejoras tanto en Primaria como Secundaria y con indicadores clave por encima de la media estatal y europea. También confirma desafíos vinculados a la equidad, al impacto del contexto socioeconómico y a la creciente diversidad del alumnado.
PROSPECTIVA EDUCACION
Uno de los datos que dan la medida del aumento de la complejidad educativa de las aulas vasca es el gran crecimiento del número de estudiantes que necesitan algún refuerzo (idioma, adaptación curricular, asistencia de un maestro de apoyo). En el curso 2024-2025 se incorporaron 7.545 estudiantes extranjeros fuera del periodo ordinario de matriculación. Además, el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo ha pasado de 14.223 (curso 2012-2013) a 25.482 (curso 2023-2024). Esto se une al descenso sostenido de la natalidad. El curso 2024-2025 hubo 8.385 menos que el curso anterior. Desde 2012 hasta 2023, los nacimientos han descendido un 29,6% en Euskadi. Al mismo tiempo, la realidad social de las aulas ha cambiado de forma significativa. En 2023, el 32,2% de los nacimientos correspondieron a madres extranjeras. En 2024, el alumnado de origen extranjero representa el 23,5% en Infantil, el 20,3% en Primaria y el 17,4% en ESO, frente al 2% registrado en Infantil en 2015.
AULAS MÁS DIVERSAS
Según Pedrosa, “el sistema evalúa hoy a una población más heterogénea y con necesidades más complejas que hace diez años”. Esta realidad refuerza la necesidad de políticas de apoyo sostenidas, lo que se traduce en una fuerte inversión y política de becas. Según los datos ofrecidos, Euskadi destinó en 2022 el 5,4% de su PIB a educación, frente al 4,9% del conjunto del Estado. El gasto por alumno en la red pública alcanza los 11.880 euros anuales en el curso 2022-2023, por encima de los 7.384 euros de la media estatal. Durante el curso 2024-2025, 85.581 estudiantes usaron el comedor escolar público y 20.773 el transporte escolar. La inversión en becas ascendió a 77,7 millones de euros. Esta prioridad presupuestaria, ha dicho, “consolida la educación como eje estratégico de cohesión social y de igualdad de oportunidades, en un contexto que exige mantener el esfuerzo y orientar los recursos a la mejora continua del sistema”.
Otro hecho diferencial de la escuela vasca es un alto grado de retención. La escolarización a los 16 años alcanza el 98,4% (curso 2022-2023), y el 55,7% de la población de entre 25 y 64 años cuenta con estudios terciarios (2023), frente al 41,4% en España y el 35,1% en la UE-27. En formación permanente de personas adultas, la participación ha aumentado 5,3 puntos desde 2020, situándose también por encima de la media estatal y europea. Una de las razones que justifican estos datos es el papel que desempeña la FP vasca “uno de los pilares del sistema”, según Pedrosa.
En concreto, en el curso 2024-2025, la FP alcanzó los 50.688 estudiantes, un 3,3% más que el curso anterior. La FP Dual continúa ampliando su implantación. En el curso 2024-2025, más de 36.000 estudiantes desarrollaron formación en modalidad dual, 2.800 de ellos en modalidad dual intensiva, reforzando la conexión entre centros educativos y tejido productivo. El modelo consolida su crecimiento en FP Básica, Grado Medio y Grado Superior y amplía la participación empresarial. La tasa de inserción laboral ronda el 85%. En palabras de la consejera, la FP “continúa consolidando su papel como itinerario formativo y profesional de referencia”.
MEJORA DE RESULTADOS
Los datos definitivos de Evaluación Diagnóstica 2025 confirman una evolución positiva del conjunto del sistema, tal y como adelantó este periódico. En 4º de Primaria se registra mejora en castellano (+6,1 puntos) y matemáticas (+4,3 puntos), mientras que la competencia en euskera mantiene niveles similares a la edición anterior. Esta estabilidad en euskera se produce en un contexto de creciente diversidad lingüística en las aulas y se acompaña de un avance claro en la etapa siguiente. En 2º de ESO, la mejora es más significativa: euskera (+10,2 puntos), castellano (+7,6 puntos) y matemáticas (+5,1 puntos), lo que apunta a una consolidación progresiva de la competencia a lo largo de la trayectoria educativa. El análisis por niveles de rendimiento refuerza esta tendencia. En 4º de Primaria, el alumnado situado en nivel inicial se sitúa en el 36,0% en euskera, el 14,3% en castellano y el 16,7% en matemáticas.
En 2º de ESO, ese porcentaje se reduce de forma significativa, especialmente en matemáticas, donde el nivel inicial desciende del 17,9% al 7,6% (−10,3 puntos), y en euskera, donde pasa del 52,4% al 42,2% (−10,2 puntos) y en castellano del 26% al 18,3% (-7,7 puntos). Paralelamente, aumenta el alumnado en niveles medio y avanzado. El análisis permite identificar ámbitos concretos donde es necesario sostener y focalizar medidas de refuerzo, especialmente en determinadas competencias y etapas. La tasa de graduación en 4º de ESO alcanza el 94,3%, consolidando una tendencia positiva en la última década.
SÍNTESIS DE RESULTADOS DE LA ED 2025
•Mejoras generalizadas en todas las competencias.
4º EP: evolución positiva y estable.
2º ESO: mejora más acusada y generalizada.
Disminución del alumnado en nivel inicial.
Los resultados aumentan en todas las competencias tanto en la red pública como en la concertada.
Las diferencias mediadas por el ISEC continúan, pero todos los niveles obtienen mejoras en los resultados.
Todos los modelos lingüísticos mejoran los resultados.
El alumnado en situación no idónea también mejora resultados.
El alumnado de origen extranjero también mejora resultados.
EQUIDAD: AVANCES EN UN RETO ESTRUCTURAL
El nivel socioeconómico continúa influyendo en el rendimiento, como ocurre en todos los sistemas educativos europeos. No obstante, en competencia matemática, desde la ED23 a la ED25 la diferencia entre el alumnado con ISEC alto y bajo se mantiene estable en 4º de Primaria (+1,1 puntos), mientras que en 2º de ESO se reduce en 16,8 puntos, lo que refleja una mejora significativa en términos de equidad. La reducción de brechas en Secundaria evidencia la capacidad del sistema para amortiguar desigualdades de origen. A partir de esta lectura, la consejera ha dicho que el Departamento “refuerza actuaciones allí donde los datos muestran mayor necesidad, combinando el refuerzo de competencias básicas, con especial atención a la competencia lectora y matemática, el acompañamiento a los centros, apoyos específicos para el alumnado con mayores dificultades y el fortalecimiento de la formación y el apoyo al profesorado, con el objetivo de favorecer trayectorias de éxito y consolidar una mejora sostenida de los resultados desde un enfoque de equidad”