La asociación de municipios vascos, Eudel, se adentra en un escenario inédito en sus más de 40 años de historia. La asamblea general reunida este jueves en Zumarraga se saldó con la caída de sus Presupuestos para 2026 por la abstención de EH Bildu, lo que supone que Eudel tendrá que afrontar una prórroga presupuestaria por primera vez desde que fue creada en 1982. PNV y PSE solo se explican esta decisión por razones tácticas y electoralistas en puertas de los comicios municipales y forales de mayo de 2027, donde la izquierda abertzale aspira a provocar un cambio de ciclo político. Y que EH Bildu justificara su abstención a los Presupuestos en razones ajenas a las propias Cuentas no ayudó a desmentir esa versión. EH Bildu no criticó que los Presupuestos fueran insuficientes ni diseccionó sus partidas concretas, sino que optó por la abstención por su desacuerdo con el procedimiento que se va a seguir para seleccionar al nuevo director general de Eudel. PNV y PSE siguen defendiendo que el director tenga un perfil jurídico porque el perfil político ya está representado en la Ejecutiva con alcaldes de los tres partidos y una representación también de los independientes, pero EH Bildu quiere seguir el mismo modelo para el director general y no encargárselo a una consultora externa. ¿Es trascendente una prórroga de los Presupuestos en Eudel, cuando los ayuntamientos pueden contar también con sus propias Cuentas municipales? La respuesta que ofrecen desde Eudel es que sí, y basta con recordar las tareas de asistencia jurídica que iban a prestar para diseñar un modelo de ordenanza fiscal con el objetivo de aplicar la tasa turística, o para redactar documentos jurídicos en las negociaciones del convenio de los 20.000 trabajadores municipales. Estas tareas se van a realizar, pero de manera más ajustada: el Presupuesto que ha caído ascendía a 5,3 millones, y ahora habrá que seguir con el actual, de 3,8 millones. Iban a ser las Cuentas más amplias de su trayectoria, lo que provoca que este desenlace sea aún más amargo para la asociación.
EH Bildu sigue la senda que venía trazando en otras instituciones como las diputaciones de Bizkaia, Gipuzkoa y Araba o el Gobierno Vasco, donde tampoco firmó ningún acuerdo presupuestario con los ejecutivos liderados por el PNV. La alcaldesa jeltzale de Derio y presidenta de Eudel, Esther Apraiz, venía precisamente de solicitar una mayor colaboración por encima de las diferencias políticas como remedio frente al ruido y la ola autoritaria a nivel internacional, y este jueves terminó la asamblea con un llamamiento a reflexionar para que esta prórroga presupuestaria no se repita, y para frenar esta deriva en Eudel, que se desliza por la pendiente del desacuerdo en contra de su tradición pactista.
El giro de EH Bildu y los siete votos
En este sentido, cabría recordar que la incorporación plena de la izquierda abertzale a Eudel es reciente, es decir, esta asociación no fue siempre su referente y no la legitimó totalmente. La incorporación se produjo hace diez años y, desde entonces, ha ido virando de manera paulatina hacia la confrontación con el PNV para cuestionar su modelo de gobernanza o reclamar una mayor visibilidad. Fue en 2016, en la asamblea general celebrada en Elgoibar, cuando se aprobó la primera Ejecutiva de Eudel con presencia de la izquierda abertzale, que hasta entonces no había entrado en su cúpula y había optado por participar de manera esporádica en la asociación. Prefería a Udalbiltza, que nació en 1999 en los tiempos de la unidad abertzale y agrupaba a municipios de la CAV, Nafarroa e Iparralde. Sin embargo, el proceso de normalización e institucionalización de la izquierda abertzale provocó su acercamiento a Eudel y un pacto sobre sus estatutos. Pero, poco después, comenzó el pulso con el PNV, y también con el PSE. Ya en 2019 pugnó para que su vicepresidencia segunda perdiera esa coletilla y se situara al mismo nivel que la primera, que en aquel momento era del PSE.
El pulso se ha intensificado desde las municipales de 2023, donde sus buenos resultados electorales la llevaron a disputar la presidencia al PNV con el argumento de que, en número de alcaldías, EH Bildu superaba a los jeltzales (107 frente a 92). Sin embargo, el PNV recordó que la presidencia se elige teniendo en cuenta el volumen de población gobernada, en una especie de voto ponderado. La presidencia se la llevó la jeltzale Esther Apraiz, seguida por la vicepresidenta de EH Bildu, Nagore Alkorta (Azpeitia), y la vicepresidenta socialista, que ahora ocupa Cristina Laborda (Irun). En 2024, EH Bildu ya marcó la nueva senda con una abstención a los Presupuestos, pero esa vez se salvaron por los independientes. El año pasado, por el contrario, EH Bildu sí votó a favor.
¿Y qué pasó este jueves? Esther Apraiz presentó los Presupuestos en una asamblea con una asistencia récord de unas 200 personas pero, aun así, se produjeron algunas ausencias, también en el grupo jeltzale y en el de los independientes que, además, suelen tener diferentes sensibilidades en cada municipio. Pero EH Bildu, según las fuentes consultadas, acudió con las filas prietas para que los votos no se le escaparan. La cuestión es que hacía falta un 60% de votos, y los Presupuestos cayeron con un 59% a favor y abstenciones entre el resto de los presentes. Se produjo su caída por solo siete votos.
Confrontación
Apraiz comenzó su intervención con un llamamiento a la colaboración en tiempos de responsabilidad democrática: “Estamos en un nuevo tiempo de cooperación. Ante la ola autoritaria y la polarización, desde los ayuntamientos tenemos que trabajar unidos para mantener la confianza de la ciudadanía, protegiendo los servicios públicos y las políticas de bienestar y progreso”. Apostó por colaborar “más allá de siglas y legítimas diferencias políticas” frente al “ruido y la crispación que debilitan la confianza pública”. A partir de ahí, expuso las líneas principales de los Presupuestos, que ahora tendrán que aplicarse de manera más ajustada y con más dificultades por la prórroga. Con los 5,3 millones, se iban a negociar las condiciones laborales de más de 20.000 trabajadores municipales. La próxima mesa estaba prevista para el 27 de febrero, y la intención es seguir adelante, pero las fuentes consultadas por Grupo Noticias ponen de manifiesto la importancia que tenía contar con un respaldo presupuestario más elevado para elaborar los documentos jurídicos en esta negociación con los sindicatos. Se prevé también la creación de una base de datos de buenas prácticas para declarar las zonas tensionadas de vivienda y para elaborar directrices urbanísticas, un diagnóstico sobre la futura Ley del Suelo, una ordenanza fiscal para los 194 municipios que tendrán que aplicar la tasa turística...
Todas estas cuestiones se aplicarán ahora haciendo encaje de bolillos y de manera más precaria tras la prórroga presupuestaria, que estaba motivada por la discrepancia de EH Bildu con los criterios de selección del nuevo director general (la anterior se jubiló en septiembre y, desde entonces, se negocian las bases). Esta cuestión no se ha votado aún y podría hacerse el mes que viene. Las fuentes consultadas atribuyen a EH Bildu una intención de nombrar a un perfil político, a un alcalde o concejal con experiencia en la gestión municipal, en lugar de un jurista técnico, y consideran que busca un afín. El perfil político está representado ya en la Comisión Ejecutiva, recuerdan.
La respuesta de EH Bildu
La alcaldesa de EH Bildu en Azpeitia y vicepresidenta de Eudel, Nagore Alkorta, volvió a justificar la posición de su grupo en su discrepancia con la forma de elección del director general. “Nos gustaría poder votar a favor de los Presupuestos de Eudel, pero no ha sido posible porque el PNV no ha querido negociar. Desde el primer momento mantuvimos que el proceso de selección se tenía que hacer conforme a unas reglas de transparencia ya establecidas. El PNV no ha querido seguir esas reglas y no nos ha quedado otra que abstenernos”, defendió.
Llamamiento a reflexionar y volver al consenso
Una vez que el resultado de la votación fue oficial, la presidenta de Eudel volvió a realizar declaraciones ante los medios de comunicación para llamar a la reflexión y para solicitar que la prórroga presupuestaria y la división no se repitan en futuras votaciones. La alcaldesa jeltzale de Derio, Esther Apraiz, llamó a todas las partes a sentarse y debatir, a reflexionar para que esta situación “no vuelva a ocurrir”. “No es el modelo que se ha seguido hasta ahora, de cogobernanza”, alertó. Esta situación se podría extender, como mínimo, hasta las elecciones municipales y forales de mayo de 2027, pero lo más probable es que después también se produzca una situación compleja desde el punto de vista de la gestión de la pluralidad política.
El PNV también reaccionó a nivel de partido con una nota de prensa para denunciar el bloqueo “injustificado” de EH Bildu “por una decisión táctica política con consecuencias directas” para los ayuntamientos. Según denunció, la “incapacidad de acuerdo de EH Bildu” ha llegado también a la asamblea de Eudel y “paraliza avances necesarios” en este ámbito, además de cuestionar los “avances logrados y los que están por venir en Udalhitz”, el marco de negociación de las relaciones laborales con los trabajadores locales. “Las exigencias de la izquierda abertzale no se centran en aspectos económicos para la mejora de la vida de la ciudadanía, sino en su imperiosa necesidad de convertir un perfil técnico-jurídico como el de director o directora en Eudel en un perfil político que además sea de su entorno”, denunció el PNV, para resumir diciendo que Eudel “debe tener un gobierno político y una dirección técnica para su buen e imparcial funcionamiento”.
El PSE coincidió en denunciar que a EH Bildu le mueve su “tacticismo electoralista”, como así lo demostraría que haya condicionado su voto a “cuestiones totalmente ajenas al Presupuesto, una decisión que introduce a la asociación en una dinámica de ambiente de confrontación preelectoral que en nada beneficia al desarrollo de sus objetivos fundacionales”. “EH Bildu no se ha manifestado en contra de ninguna de las partidas”, constataron. El PSE lamentó que se verán afectados proyectos que defiende la propia EH Bildu como la transformación de los cuidados.