La Navidad en Durango va muy ligada a la pista de hielo. Pasan los años, cambian las modas, pero hay tradiciones que resisten al paso del tiempo y siguen marcando estas fechas tan señaladas. Y es que la pista de hielo durangarra sigue ocupando un lugar privilegiado como una de las grandes alternativas navideñas de la villa, un espacio que año tras año reúne a jóvenes, familias y no tan jóvenes dispuestos a calzarse los patines y dejarse llevar por el gran ambiente festivo de la pista.
Convertida ya en todo un clásico, la pista de hielo de Durango no solo se mantiene como una de las más grandes de Euskadi, sino que continúa consolidándose como una de las actividades lúdicas más importantes de la programación navideña en el municipio durangarra. Un punto de encuentro intergeneracional en el que se mezclan primeras experiencias sobre el hielo para algunos, reencuentros entre amigos y planes familiares que, para muchos, ya forman parte inseparable del calendario festivo.
Los más fieles a la pista de hielo de Durango tienen nombre propio: jóvenes y escolares. Aprovechando las vacaciones de Navidad, son ellos quienes año tras año no faltan a esta cita, convirtiéndose en los grandes protagonistas sobre el hielo. Entre quienes repetían experiencia este año se encontraban Maddi y Eki, que acudieron nuevamente acompañados de su aita. “Venimos todos los años porque nos gusta patinar y hemos convertido en tradición este día. Además, ellos mismos notan su evolución, ya que cada vez lo hacen mejor. La pista de hielo es, sin duda, un gran atractivo navideño en Durango”, valora satisfecho con la instalación el durangarra Julen Orbegozo.
Los durangarras Maddi y Eki volvieron a patinar estas navidades
Tampoco quisieron perderse su tradicional jornada de patinaje Ibai, de 8 años, y Maren, de 5, que se desplazaron nuevamente desde Amorebieta-Etxano junto a sus aitas. “Nos gusta venir en familia porque es un plan muy entretenido para todos. Además, la pista de Durango está muy bien si la comparamos con la de Bilbao; nos gusta más porque aquí el hielo es de verdad”, destaca el padre de los pequeños.
Ibai y Maren llegaron desde Amorebieta-Etxano
Caída dolorosa
Entre los debutantes de este año se encontraban también dos familias procedentes de Amorebieta-Etxano, que acudieron en grupo con el propósito de disfrutar de una novedosa y divertida jornada de patinaje. “Es la segunda vez que venimos este año, pero hoy no me he animado a patinar porque el otro día sufrí una caída bastante dolorosa. El patín no agarraba bien y acabé en el suelo. Hoy prefiero no arriesgar y disfrutar desde la barrera, viendo a los más txikis”, relata entre risas la zornotzarra Noemi Gómez-Coronado.
Ubicada en Landako Gunea, la pista de hielo permanecerá abierta hasta el próximo 6 de enero, en horario de 10.00 a 14.00 horas por la mañana y de 16.30 a 20.30 horas por la tarde. Con una hora de duración, las entradas pueden adquirirse en la taquilla del propio recinto durangarra con precios de cuatro euros para los menores de 14 años y de seis euros para los adultos. Además, los martes, días especiales, el precio de la entrada es de tres euros para todo el público.
Un año más, queda claro que en Durango, la Navidad no sería lo mismo sin el sonido de los patines deslizándose o las risas tras alguna caída. En definitiva, una propuesta que sigue atrayendo a cientos de personas y que vuelve a confirmar su éxito edición tras edición.
El buen ambiente reina estas fiestas en la pista de Durango