La emoción contenida, los nervios antes de salir a escena y el silencio expectante de la plaza. En Durango, la Semana Santa no se entiende sin uno de sus acontecimientos culturales por excelencia: la representación de La Pasión. Un año más, la asociación Juan de Iciar vuelve a trabajar con ilusión y mimo para levantar un espectáculo que trasciende lo religioso y se convierte en una auténtica manifestación cultural y popular en la villa durangarra.
Los ensayos ya están en marcha. Desde principios de mes, la plaza de Santa Ana vuelve a llenarse de vida cada lunes y miércoles, de 21.00 a 23.00 horas, con vecinos y vecinas que, tras sus jornadas laborales o de estudio, ultimas los detalles de la escenificación. Este año, cerca de un centenar de actores amateurs —menos que en la pasada edición— darán vida a las últimas horas de Jesucristo, en una representación que se ha consolidado como el evento escénico más popular del municipio.
Sin embargo, uno de los grandes retos sigue siendo garantizar el relevo generacional. Así lo explica Esti San Antón, integrante de La Pasión, que este año vivirá la experiencia desde un lugar diferente. “Este año estaremos cerca de un centenar de actores; menos que el año pasado. Por eso pedimos que la gente se anime a tomar parte. Todo el que quiera puede pasar por la plaza los días de ensayo y conocer lo que hacemos. Es fundamental el relevo generacional. Mis padres ahí siguen con 65 y 63 años, pero hace falta gente joven con ganas de entrar y quedarse. La gente joven es la que tiene que entrar y tomar el relevo”, reclama con sentido.
Las representaciones se celebrarán en la plaza Santa Ana
Su voz es la de alguien que ha crecido dentro de este proyecto. Más de dos décadas participando en La Pasión avalan su compromiso, un vínculo que este año no podrá trasladar al escenario, pero sí entre bambalinas. “Llevo más de veinte años participando en La Pasión. Para mí es una cita obligatoria. En mi caso este año no voy a poder estar; estoy embarazada de siete meses. Lo que sí voy a estar es detrás de la cortina. He hecho muchos años de legionario y centurión y estoy echando una mano. No voy a actuar, pero quiero estar”, asegura con ganas de seguir siendo parte del proyecto.
Ese sentimiento de pertenencia es, precisamente, uno de los pilares que sostienen una representación que forma parte del ADN cultural de Durango. No en vano, La Pasión comenzó a escenificarse en 1961 y, tras un largo periodo de inactividad, fue recuperada en 1994 por un grupo de durangarras decididos a devolver al pueblo una tradición que habían vivido en su juventud.
Desde entonces, la cita no ha dejado de ofrecerse, consolidándose como uno de los momentos más esperados del calendario local. En esta edición, las representaciones tendrán lugar los días 1, 2 y 3 de abril —miércoles, jueves y Viernes Santo— a partir de las 21.00 horas, con una duración aproximada de dos horas y media. La jornada previa al estreno acogerá el habitual ensayo general, un momento clave para ultimar detalles en una escenografía que recrea espacios tan emblemáticos como el huerto de los olivos, el sanedrín, el palacio de Herodes, la última cena o el santo sepulcro.
El esfuerzo organizativo es notable. Para hacer posible el espectáculo, la asociación necesita un presupuesto cercano a los 60.000 euros, destinados principalmente a iluminación, sonorización y alquiler de gradas. Un reto que se suma a las dificultades arrastradas en los últimos años. “Cada año es más difícil porque los precios están subiendo en todo. Nos dará para poder llevar a cabo las representaciones, pero toda ayuda es bienvenida”, agradecen de antemano desde la organización.
Papeles de Jesús y María
A pesar de todo, la ilusión sigue intacta. Y también la apuesta por la juventud. Tras el cambio generacional impulsado en años anteriores, en esta edición varios de los protagonistas principales recaerán en nuevos rostros. Marcos Marcos Etxarte debutará en el papel de Jesús, acompañado por Ane Gómez como María, ambos por primera vez en estos roles protagonistas. Completan el elenco principal Mikel Herrero como Judas, Aitor San Antón como Caifás y Markel Ganboa en el papel de Pilato. Una renovación que, según la organización, “es clave para su continuidad”.
Organizado por la asociación Juan de Iciar
Pero si hay un factor imprevisible que siempre sobrevuela cada representación, ese es el tiempo. El cielo de Durango se convierte esos días en protagonista silencioso, capaz de condicionar tanto la actuación como la experiencia del público. “Hemos actuado hasta con granizo, pero confiamos en que el tiempo acompañe. Siempre es más agradable si no llueve para los que actuamos y los que vienen a ver. Empaña todo el mal tiempo; estar en el público tapado con una manta hasta las orejas tampoco es agradable. Ojalá tengamos la climatología a favor”, solicita Esti San Antón.
Las entradas, a un precio de seis euros, podrán adquirirse en el bar Arco o a través del teléfono 688 874 219 y desde la organización hacen un llamamiento claro a la ciudadanía para que respalde la consolidada iniciativa representación. “Queremos animar a todo el pueblo de Durango y a los visitantes que quieran acompañarnos a disfrutar con la magia de La Pasión”, animan desde la asociación Juan de Iciar.