La localidad de Grazalema vive una situación de emergencia geológica tras registrar en apenas 35 días precipitaciones superiores a las que caen a lo largo de todo un año en ciudades como Donostia.
El geólogo Antonio Aretxabala explica en una entrevista en Onda Vasca que el municipio se asienta sobre una zona cárstica, la cual define como "una zona que es como un queso de gruyer o como una esponja" que ha llegado a su límite de saturación. Según el especialista, el agua acumulada está generando fuertes presiones desde el subsuelo hacia la superficie, buscando vías de escape de forma violenta, lo que ha provocado que el agua llegue a brotar incluso por los enchufes de algunas viviendas.
Riesgo de hundimiento
Este fenómeno de saturación hídrica conlleva la aparición de 'hidrosismicidad' y de ruidos subterráneos conocidos como 'brontides', causados por burbujas de aire que se comprimen y explotan bajo tierra. Aretxabala enfatiza que el principal riesgo para la población es la formación de dolinas, advirtiendo que, en condiciones de actividad hídrica extrema, "se producen inestabilidades muy fuertes que pueden provocar hundimientos" del terreno. El geólogo justifica la evacuación total del pueblo por prudencia, señalando que, a diferencia de los campos abiertos, cuando estos fenómenos ocurren en zonas habitadas, "si hay casas encima, se hunde la casa con la dolina".
'Tren de borrascas'
En cuanto al origen meteorológico, el experto aclara que la borrasca Leonardo actúa como un "tren de borrascas" atlántico que ha roto el equilibrio entre el aporte de agua y su capacidad de drenaje. Aretxabala recomienda no depositar una confianza absoluta en las infraestructuras de contención, ya que estas pueden generar una "falsa seguridad" en la ciudadanía ante eventos que desbordan la técnica humana.
El especi
alista concluye que es fundamental seguir los análisis de los equipos desplazados a la zona, recordando que "la naturaleza está demostrando que puede superar cualquier expectativa humana en cualquier momento". Y también hace un llamamiento a informarse por los cauces institucionales y no a través de las redes sociales ya que existe mucha desinformación.